El infraseguro —estar asegurado por debajo del valor real de los bienes o riesgos— se volvió un fenómeno recurrente. Costos de construcción, equipamiento industrial, reposición de mercadería y servicios cambian rápidamente. Sin revisión periódica, las pólizas quedan desactualizadas.

El problema suele aparecer recién ante un siniestro.

Ahí el cliente descubre que la indemnización no alcanza para reponer bienes o reconstruir patrimonio. En empresas productivas, esto puede afectar continuidad operativa, inversiones futuras y capacidad financiera.

Se observa especialmente en:
• Industrias con equipamiento específico
• Empresas logísticas y transporte
• Comercios con stock variable
• Sector agroindustrial
• Empresas constructoras
También en patrimonios individuales, especialmente viviendas y vehículos.
Según estimaciones del sector, una proporción significativa de pólizas patrimoniales en economías inflacionarias presenta algún grado de infraseguro, especialmente cuando las renovaciones se realizan automáticamente sin actualización de valores.
Prevenirlo requiere disciplina más que complejidad técnica.

Algunas prácticas recomendables:
• Revisar sumas aseguradas al menos cada seis meses
• Actualizar valores tras inversiones o ampliaciones
• Consultar costos reales de reposición
• Integrar el seguro a la planificación financiera
• Trabajar con asesoramiento técnico continuo

Porque un seguro desactualizado genera una falsa sensación de seguridad. Y en economías volátiles, la tranquilidad real se construye anticipándose.